Lic. Laura Siniscalchi Psicologa

La Clínica Y Sus Modificaciones (3ra Parte)

La Clínica Y Sus Modificaciones (3ra Parte)

El conductismo en Psicología también apunta a lo fenoménico y haciendo suya toda conducta de lo biológico y su maduración, piensa que la misma está en función de hábitos, los cuales se van aprendiendo a lo largo del crecimiento individual.

El abordaje terapéutico, por lo tanto, trata de modificar los hábitos en función de un nuevo aprendizaje, y así destruye el síntoma.

Allport ha debatido una gran polémica al respecto, diciendo que la conducta tiene coherencia interna dentro de una personalidad individual.

Hay factores conscientes e inconscientes detrás de toda manifestación, aunque le da valor a factores conscientes y contemporáneos, a los modos de confirmación puntuales frente a los cuales el sujeto responde

De todos modos, dice que no hay posibilidad de dar cuenta de lo que es personalidad si no es a través del estudio caso por caso.

Si bien la postura de Allport es un avance hacia la individualidad, hacia la singularidad, no hay elementos que puedan hacer advenir un nuevo objeto de estudio.

Mientras el sujeto sigue callando y la pregunta por la etiología sigue afuera, encontramos al psicoanálisis freudiano preguntándose el porqué de los síntomas en un marco teórico donde el derrotero va a tener otro final porque se va constituyendo un objeto distinto, y aquí en esta clínica el sujeto expulsado, el que no debía hablar, ni ensuciar la enfermedad con sus pareceres, tiene un lugar, el lugar de un sujeto que ya no calla, impulsado y sostenido en su condición parlante.

Si bien el psicoanálisis necesita de un orden que le permita acercarse al caso (castración, Edipo, etc.), no necesita la generalidad.

Parte de una estructura en falta y no le interesa, porque además piensa que es imposible llegar a una estructura completa, después de juntar niveles de datos como hace el conductismo o las teorías personalísticas que defiende Allport.

El síntoma ya no es algo palpable, ni tampoco un mero signo que remite unívocamente a una determinada enfermedad, sino la presencia de un orden de determinación que no es pragmático, sino que es inconsciente.

Por otra parte, el psicoanálisis no cree que “salud” y “enfermedad”, “normal” y “patológico” se separen entre sí tajantemente.

Para Freud los síntomas son formaciones sustitutivas de ciertas operaciones de represión, que hemos consumado en el curso de nuestro desarrollo. Todos producimos esas formaciones sustitutivas y sólo su número, su intensidad y su distribución justifican la condición de enfermo.

La dirección de la cura quedará determinada entonces desde el comienzo y según desde dónde se parte; desde una epistemología adviene un sujeto; desde otra epistemología adviene una generalidad.

El psicoanálisis no tiene necesidad de desarrollar una teoría de la personalidad por ser una “ciencia de lo particular”; es el estudio del “caso por caso”, no de la generalidad.

Lic. Laura Siniscalchi (U.B.A.)

 

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