Lic. Laura Siniscalchi Psicologa

Conocer o Discriminar – Una reflexión sobre las mujeres

Conocer o Discriminar – Una reflexión sobre las mujeres

Los momentos por los que atravesamos las mujeres a lo largo de la Historia de la Humanidad han sido difíciles en todas las épocas. Pero al analizar estas cuestiones debemos discriminar correctamente las diferentes culturas en nuestro planeta, muchas de las cuales continúan con sus tradiciones, costumbres idiosincrasias, repitiéndose estos modelos de comportamiento a través de los siglos.

Desde la cultura en que cada uno de nosotros está inmerso, obviamente nos encontramos con muchas dificultades para poder comprender los códigos, parámetros, razones por las cuales esta otra cultura se mueve de determinada manera.

Aun aquellas personas más abiertas a la comprensión del diferente a uno mismo pueden encontrarse a sí mismos diciendo: ¡Qué barbaridad las cosas que hace esta gente!

Así es como un pueblo europeo llamó hace unos cuantos siglos a todos aquellos que no pertenecían a su cultura: Bárbaros.

Los Bárbaros no eran un pueblo en particular, sino todos aquellos cuyas modalidades de comportamiento no eran compartidas por ellos.

Volviendo a la temática femenina, en nuestra cultura occidental y cristiana, como se ha dado en llamar la manera de vivir de sus integrantes, ha ido variando a través de los siglos. Hemos pasado por diferentes modelos económicos y políticos a lo largo de nuestra historia y hemos también tenido que soportar, en honor al progreso científico y tecnológico, cambios profundos en nuestra manera de ver la vida, en el valor que a ella le damos, y se han cuestionado y hasta barrido los valores que creímos eternos, como la ética, la dignidad, la honestidad.

Si hacemos un recorrido no demasiado profundo, apenas de andar veremos que la mujer de nuestras sociedades, tanto de los países centrales o desarrollados, como de sus llamadas “colonias”, actualmente países periféricos o en vías de desarrollo, la mujer -decía- ha sido objeto de un manipuleo a toda prueba, en relación al momento histórico que le tocó vivir.

Es decir, nuestra cultura nos ha puesto y depuesto, valorado y desvalorizado, entrenado y desentrenado, según la necesidad político-económica de la época.

A modo de ejemplo podríamos mencionar lo ocurrido en Estados Unidos durante la llamada Segunda Guerra Mundial. Ante la necesidad de puestos femeninos en el campo laboral, es lanzada una campaña masiva a favor de las bondades de la leche en polvo en detrimento del pecho materno,

Más allá de los cambios naturales, biológicos o evolutivos que todos conocemos (menarca, menopausia, etc.) que nos ocupan y preocupan, están aquellos otros cambios, los sociales, a los que nos vemos sometidas y con los cuales también tenemos que enfrentarnos.

No debemos dejar de recordar que Dios nos creó, tanto al hombre como a la mujer, a su imagen y semejanza. No ha sido Él quien nos ha discriminado y perjudicado.

La cuestión no pasa por un enfrentamiento. Simplemente pasa por el conocimiento.

Conocer las cuestiones de fondo nos aleja de la ignorancia, y la ignorancia es la base de toda discriminación o postergamiento.

Lic. en Psicología (U.B.A.)

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